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Agrupación

Los sumisos

Modalidad:Comparsa Los Sumisos en el Gran Teatro Falla
Comparsa
Premio:
Primer Premio
Puntos:
704.74
Año:
2022
Localidad:
Cádiz (Cádiz)
Dirección / Afinación:
Antonio Martinez Ares
Letra:

Antonio Martinez Ares

Música:

Antonio Martinez Ares

Descripción:

La comparsa de Antonio Martínez Ares siempre es una de las más esperadas en el Concurso del Gran Teatro Falla y a pesar de lo raro que va a ser el certamen del 2022, la expectación por esta agrupación va a ser máxima. Después de barajar otros nombres, al final se han inscrito y se presentaran con el nombre de Los Sumisos, el cual a priori parece que es un nombre y una idea bastante propicia para que las siempre geniales letras de Antonio brillen con mucha fuerza. El grupo sufre alguna baja importante, pero la sustituye con refuerzos de auténtico lujo. 


Actuación completa de la comparsa Los sumisos en preliminares

La luz de la chusma selecta se consume y la comparsa se sumerge en la misma puesta en escena, pero apagada, resquebrajada, decadente. «Por cantar coplas prohibidas, acudió la Policía y en la cárcel yo me vi». Repleto de metáforas pues es fácilmente trasladable el contexto pretérito, carente de libertades, al actual momento, donde la dictadura del pensamiento único sólo es algo más sutil. «A cantar al señor alcalde y a la chusma más notable, cantarle las mismas coplas prohibidas por las que se me apresó». Al final obligado, con o sin golpes, el sometimiento es similar. «Vamos camino al desastre. Cuanto más nos quiten, más vamos a darle. El rebelde bufón». Antonio retoma la senda de la sencillez que tan buenos resultados le ha dado y nos deja una música más añeja que permite apreciar la enorme pluma del poeta. El primer pasodoble describe a Cádiz por fuera y por dentro, con el olor a goma quemada impregnando la escena. «Estamos hechos de puro hierro». El segundo es un mensaje dirigido al joven que se deja seducir por la ultraderecha y el falangismo, por la nostalgia que provoca la ignorancia y el paso del tiempo. Música de cuplé con saltitos chirigoteros que en letra están por encima de la media de la modalidad, por lo menos arrancan una sonrisa. El popurrí es una sucesión de brillantes cuartetas magníficamente interpretadas y engarzadas de forma sobresaliente. Ares sufre cuando las ideas se le esconden, se ensombrece, pero este año lo ha visto muy claro. Es un desahogo, un grito de indignación, o un berrinche. Pero impecable en su estética. Otro nivel. Seguiremos disfrutando.

Comparsa - Los Sumisos

Mucha más limpia la presentación. Clarísima en sus gargantas. Las fiestas típicas gaditanas, el cante rebelde por mayo, los palos en la prevención, la hipocresía del poder, la sumisión del coplero. La comparsa de Martínez Ares encierra demasiados detalles en sus compases literarios y musicales, en sus puestas en escena, que la primera impresión siempre resulta escasa e incompleta. 


La tanda de pasodobles es inenarrable. Hacía años, lustros, que el Falla no vivía algo así. El de Santa María reparte estopa y revienta el Concurso atípico de mayo. Se salta la autocensura que amarra a los 'compais' y ataca de frente. ¿Poesía? Para otro momento, otro año. Otro Carnaval.

Ares no vino este sábado a hacer amigos. Durísima, contumaz, soberbia crítica a la policía local de Cádiz y su huelga encubierta. Letra muy comprometida y comprometedora; polémica, agria, envenenada.

Y se disuelve en segundos al retumbar la segunda letra. Resonarán los ecos por los próximos tiempos. Al amigo, compañero, alcalde de la ciudad de Cádiz: José María González 'Kichi'. «Te dije que no me mordería la lengüita». Repasa las incongruencias de un regidor gordo de soberbia y prepotencia, «una mentira». Que no es ni la sombra de Salvochea. Hay furia, rabia contenida. Y ya por fin desbordada. Discutibles, ambas. Pero valientes y bravas, la esencia pura del Carnaval de Cádiz y a las que el Falla ya no está acostumbrado.

Cuplés simpaticones pero que con el 'shock' de los pasodobles ni se escuchan. Uno recupera la compostura con un popurrí interesante, con menos intensidad que en épocas precedentes. Más de consumo rápido, de digestión sencilla. Si el carnaval es la crítica contra el poder, eso es justo lo que ha traído Antonio en sus pasodobles, en definitiva ha presentado una de las candidaturas más fuertes para acudir el próximo viernes de nuevo al teatro.

Actuación completa de la comparsa Los sumisos en semifinales

Comparsa - Los Sumisos - Pasodoble al Kichi (Con Letra)

Actuación completa de la comparsa Los sumisos en la Gran Final

«Por cantar coplas prohibidas...». Las fiestas típicas gaditanas, la similitud entre aquellos tiempos de cruel dictadura y los actuales donde la autocensura calla las propias voces de los poetas. No sólo es mayo, no sólo es la fecha, sino todas sus connotaciones. La coincidencia no es tal, más casual que causal. «Ya me tienes aquí obligado, pero no soy un sumiso más». La presentación no ha alcanzado la brillantez interpretativa de semifinales pero en sus continuas escuchas uno comprende la dicotomía del personaje, vapuleado y rebelde. «Juan Carlos aún te seguimos llorando». Impresionante. Boca abierta y mirada perdida pues esta copla provoca conmoción y un profundo estupor. Analizar la obra de un Martínez Ares excelso resulta de una osadía avergonzante. ¿Quién soy yo? El pasodoble juega con las palabras y los sentimientos, un vodevil tirano, un trampantojo literario. Teje de forma majestuosa un supuesto homenaje al Capitán Veneno a través de sus creaciones, con un estilo que sorprende pues resulta propia de otra época y de falta de talento. Mafioso de la filosofía, sheriff de tu ciudad sin ley, golfo, condenao, ángel caído... el remate es una crítica inigualable al emérito, Príncipe de los ladrones.

¿Y ahora qué quieres que te escriba?

Ares entra o sale por Cádiz y su doctrina se perpetúa cada año. La segunda letra es un recorrido por Cádiz y sus recuerdos a través de las coplillas de Carnaval, ese Carnaval que tanto le quita y tanto le da. Las vivencias marcan su camino por los rincones de su amada inmortal. Si en 'San Juan de Dios con Plocia' sentía a la Tacita con imágenes en blanco y negro de un pasado nostálgico, aquí con las canciones de sus trovadores.    
Hasta en los cuplés sonreímos. Ha creado esa magia que tan sólo produce el ARTE. Bromea con los nuevos 'amigos' que ha hecho gracias a sus sumisos: la reina madre, Moncada, la Policía Local y sus quince multas. Y ahora resulta que Kichi no le habla en la playa. Algo habrá pasado.

En el popurrí nos conquista, nos penetra, lo mismo que a Cádiz, con cuartetas de enorme belleza como esa máscara entre susurros y el final pizpireto, gamberro, vacilón con la autoridad, con la sonrisa del payaso bien dibujadas en sus rostros y el pito para acentuar la burla al poder. Los golpes han sacado lo mejor del poeta. Termina su pase por el concurso, dejando letras que seguro seguirán en el recuerdo de los buenos aficionados durante mucho tiempo, y completando una candidatura con mucho peso para poder llevarse el mejor premio en este concurso.